
“En ese momento te das cuenta de que tu vida puede terminar en unos segundos”. Estas fueron las palabras de una mujer que sobrevivió a los dos terremotos ocurridos la tarde del pasado 24 de junio en Venezuela.
Alrededor de las 18:05 (hora local), la tierra tembló con violencia extrema, registrándose dos movimientos telúricos de magnitud 7.2 y 7.5 en la escala de Richter, situándose entre los más fuertes en la historia de la nación. Dos regiones han sufrido el impacto principal de esta catástrofe: la zona metropolitana de Caracas y el estado La Guaira.
En Europa, la aurora nos trajo las dolorosas noticias de este acontecimiento, que golpea a un pueblo que intenta levantarse con dignidad en medio de una prolongada crisis económica, política y social.
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Los medios de comunicación han reseñado testimonios del desastre, y ya se aguarda que la cooperación internacional y la ayuda humanitaria se hagan presentes con urgencia a través de gestos concretos de generosidad. Sin embargo, lo que más conmueve el alma son los testimonios de los propios venezolanos que, de manera espontánea, grabaron aquellos instantes: sobrevivientes que intentan desesperadamente comunicarse con sus familias, voces que claman y gritan el nombre de sus seres queridos, y familias que se aferran unas a otras para asegurarse de estar juntas delante al miedo y la desesperación.
Es desgarrador contemplar el desplome de tantos hogares, espacios que significaron años de duro trabajo, esfuerzo y superación en una patria donde el sacrificio diario ya se multiplicaba para subsistir. Con todo, en medio de un escenario tan dramático y lleno de incertidumbres, resplandece la grandeza del ser humano: personas que, aun corriendo por sus propias vidas, no dudan en detenerse para tender la mano al vecino y socorrer al más vulnerable.
La respuesta de caridad y solidaridad no se ha hecho esperar, especialmente para con aquellos que han quedado desprotegidos y despojados en medio del caos. Las instituciones civiles y eclesiales, han convocado de inmediato a unir fuerzas y voluntades en este trágico momento[1].
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El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) envió un mensaje de profunda comunión y cercanía con el pueblo venezolano. En su comunicado, los obispos se dirigieron a las autoridades civiles, exhortándolas a buscar incansablemente “el bien común”; a la Conferencia Episcopal Venezolana, a seguir siendo “un signo vivo de esperanza, consuelo y acompañamiento” en medio de la tribulación; y a los millones de venezolanos que viven fuera de sus fronteras y que hoy sufren este drama desde la distancia:
…hacemos llegar un fraterno abrazo a las comunidades venezolanas que viven fuera de su patria y que contemplan con preocupación la situación de sus familiares y seres queridos. Que encuentren en la solidaridad de la Iglesia el consuelo y la esperanza que nacen del Evangelio.[2]
Por su parte, Mons. Raúl Biord, arzobispo de Caracas, alentaba espiritualmente a la población e invitaba a los pastores y fieles a priorizar “la atención a las personas”, a “dejar de lado diferencias y unirnos como un solo pueblo en atención a las víctimas”, y a solidarizarnos en el ejercicio activo de la caridad:
invitamos a todas las parroquias, Cáritas parroquiales y movimientos apostólicos a activar sus redes de solidaridad para atender las emergencias y necesidades que se presenten en sus comunidades. Es hora de tender la mano al vecino, de cuidar especialmente a nuestros ancianos, jóvenes y niños, y de demostrar que la fe se traduce en el amor fraterno.[3]
Por su parte, el P. Carlos Luis Suárez, SCJ, superior general de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos), quien ha servido y vivido por casi 30 años en Venezuela, se dirigió a los miembros de su congregación con estas palabras:
Afortunadamente, hemos podido contactar con nuestros religiosos y confirmamos que todos se encuentran bien, habiendo sufrido únicamente daños materiales en sus respectivas comunidades. No obstante, a medida que se restablecen las comunicaciones, nos llegan noticias de un número creciente de víctimas mortales, heridos y desaparecidos entre la población… Más allá de nuestra oración y cercanía espiritual, queremos canalizar gestos de solidaridad que respondan a las necesidades concretas que nos transmitan nuestros religiosos sobre el terreno.[4]
Desde el propio corazón de los acontecimientos, el P. Carlos Enrique Caamaño, SCJ, comparte una crónica dolorosa y cercana que describe la magnitud de la emergencia y la urgencia de la caridad material sobre el terreno:
Es muy duro saber que estás aquí y ver las imágenes devastadoras. Y verlas de cerca peor. De hecho, nos recomendaron no verlas. Pero la realidad es que no es solo una noticia, tú haces parte de ello. Hay maquinarias pesadas y muchos efectivos pero no son suficientes. Los supermercados trabajando a mitad de lo posible porque todos los anaqueles sufrieron daños. Las gasolineras ya tienen grandes colas de vehículos. Quizá entre mañana y el sábado comenzarán a escasear algunos productos. Las vías están bien, pero el puerto y aeropuerto de la Guaira se vieron afectados. Ojalá la ayuda internacional llegue pronto.
Ante cualquier catástrofe, nuestro corazón humano y cristiano se conmueve profundamente; sin embargo, nuestra esperanza no puede quedarse entre los escombros. No dudamos de la capacidad del venezuelano para reponerse de este nuevo y duro golpe en su historia. Estamos convencidos de que el país se levantará no solo para reconstruir edificios, sino para hacer resurgir la vida y la esperanza en medio del dolor y el desconsuelo.
[1] Si deseas conocer más detalles para la ayuda y colaboración desde el exterior: https://adn.celam.org/blog/portada-50/caritas-venezuela-activa-una-red-nacional-de-ayuda-tras-los-devastadores-terremotos-la-iglesia-esta-llamada-a-ser-presencia-consuelo-y-accion-concreta-9234
[2] https://adn.celam.org/blog/portada-50/el-celam-abraza-a-venezuela-tras-el-terremoto-les-aseguramos-nuestra-oracion-constante-y-nuestro-compromiso-de-cercania-fraterna-9240
[3] https://www.venevision.com/nota/arquidiocesis-de-caracas-emite-comunicado-pastoral-tras-sismo-en-venezuela-y-activa-centros-de-acopio#google_vignette
[4] Lee el mensaje completo: https://www.dehoniani.org/it/





